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EL FIDENCISMO ES SUPERSTICIÓN POPULAR, MITO, HIPNOSIS, SEMIRELIGIÓN”: LA IMAGEN “DETERIORADA” DE LA DEVOCIÓN HACIA EL NIÑO FIDENCIO EN SITIOS DE NOTICIAS MEXICANOS

By Francesco Gervasi, Universidad Autónoma de Coahuila

El objetivo y la justificación de la investigación  El propósito de este artículo es presentar un primer acercamiento al análisis de los datos de una investigación que  se  enfoca  en  las  formas  de  intolerancia1 en  contra  de  la devoción hacia el Niño Fidencio en la ciudad de Saltillo2, y cuyo objetivo general es: analizar el  discurso  producido  sobre  la  devoción  hacia  el  Niño  Fidencio  en sitios  de  noticias3, nacionales y del estado de Coahuila, para detectar las notas en las cuales recibe un tratamiento desacreditador4. El objetivo final de la investigación es reconstruir la imagen “deteriorada” de  la  devoción y  de  los  devotos, que  se  tiende  a  difundir en  esas  notas  con  orientación negativa. Quiero  aclarar  que,  a  pesar de que  podría  ser  interesante  reconstruir  también  la imagen que se difunde en las notas cuyo tratamiento es neutral, este aspecto no representa un objetivo de la presente investigación y, por lo tanto, no será tomado en cuenta en el texto.  Regresando al objeto de estudio de la presente investigación, he decidido investigar el tema de  la  intolerancia en  los medios  masivos de comunicación porque, aun rechazando interpretaciones  de  tipo  mecanicista,  coincido  con  la  postura  de  Van  Dijk  (1997,  p.  135), cuando  sostiene  que  la  mayoría  de  los  usuarios  mediáticos,  por  falta  de  tiempo  y  de oportunidad de acceso a las fuentes, tiende a aceptar las interpretaciones que, sobre un cierto tema,  ofrecen  los  medios  masivos  de  comunicación. En  el  caso  específico  de  los  temas religiosos,  como  destacado  por  Frigerio  (2018,  p.  81),  hay  que  tomar  en  cuenta  que  los medios masivos de comunicación “también producen, difunden y legitiman socialmente —o, por el contrario, deslegitiman— ideas y prácticas religiosas que tienen profundo impacto en cómo los individuos visualizan a, y se relacionan con, los seres suprahumanos en su vida cotidiana”. Por lo tanto, es importante estudiar cómo se expresan las formas de intolerancia hacia las minorías religiosas en los productos mediáticos, porque a través de ellos se puede lograr influenciar la manera de pensar de grandes multitudes. La  justificación  académica  del  presente  estudio  tiene  que  ver  con  que,  sobre  la devoción    hacia    el    Niño    Fidencio,    existen    pocas    investigaciones    (desarrolladas, principalmente,  en  Estados  Unidos)5,  que,  además,  han  concentrado  su  atención,  casi exclusivamente,  en  la  reconstrucción  de  la  historia  del  santo  y  en  describir/interpretar  las formas de expresión de la devoción. En cambio, no existen investigaciones que, de manera específica, se hayan enfocado en cómo se expresan las formas de intolerancia en su contra, tanto  en  la  prensa  como  en  las  relaciones  cara  a  cara. Cabe  destacar  también  que,  como antecedentes más cercanos, la presenta investigación se inscribe en el marco de estudios que se han enfocado en  la cobertura, por parte de los medios  masivos de comunicación, de los grupos   religiosos   marginales   (López   Fidanza,   2015). 

 Es   decir,   aquel   conjunto   de investigaciones que, sobre todo entre los años ’80 y ’90 del siglo XX, han detectado, en los medios masivos de comunicación, un claro tratamiento negativo de los “nuevos movimientos religiosos” (Beckford, 1985; Wilson, Cresswell, 1997; Richardson y Introvigne, 2007).

Antes de empezar con el primer apartado, dedicado a una breve reconstrucción de la historia y de las características principales de la devoción, vale la pena recordar el principal motivo que me ha llevado a desarrollar el presente estudio. Escuché hablar por primera vez del Niño Fidencio en marzo de 2011, cuando una conocida me invitó a ir a Espinazo (la tierra santa de los fidencistas) para que, como extranjero, conociera ese fenómeno que, según ella, reflejaba  una  fuerte  enajenación.  Antes  de  ir,  me  mencionó  algunos  de  los  rituales  que, siempre  para  ella,  demostraban  la  gran  enajenación y fanatismo de  los  devotos  del  Niño Fidencio  (en  comparación  con  los  rituales  que,  por  ejemplo,  suelen  expresar  los  devotos católicos en sus lugares de culto). Además, me sugirió que tuviera mucho cuidado si quería tomar fotos, porque, me dijo, “esas personas son muy agresivas”  y  me hubieran podido atacar. En marzo de 2011, fue  la primera vez que visité Espinazo y no tuve ningún tipo de problemas: pude tomar varias fotos sin que nadie se enojara o me agrediera, los devotos se portaron  muy  amablemente  conmigo y  con  las  demás  personas  que  me  acompañaban,  se dejaron entrevistar, observar y una señora, habitante de Espinazo, hasta nos invitó a comer con su familia. En cuanto a los rituales, he visto lo que había ya visto antes, en muchos otros lugares  de  culto  (católicos,  religiosidad  popular,  etc.):  es  decir,  multitudes  de  creyentes expresando,  de  manera  libre,  respetuosa  y  subjetiva,  su  devoción  hacia  el  santo  o  dios  de turno. No detecté ningún ritual particularmente enajenado, en comparación con  los que  he observado  en  otras  devociones  y  formas  de  expresión  de  la  religiosidad.  Lo  que  detecté después, en los comentarios de otros conocidos (sobre todo entre católicos y cristianos), fue una suerte de imagen bastante distorsionada de esa devoción y es por esa razón que, después de algunos años, he decidido llevar a cabo la presente investigación. Después de esas breves aclaraciones,  es  importante recordar,  aunque  brevemente,  quién  fue  el  Niño  Fidencio  y  en qué consiste la devoción a él dedicada.  La devoción hacia el Niño Fidencio: una breve descripción  José  de  Jesús  Fidencio  Constantino  Síntora  fue  un  curandero  originario  de Guanajuato quien, durante los primeros años del siglo XX, en Espinazo, pueblito rural que se encuentra en la línea de división entre el estado de Nuevo León y el de Coahuila, se hizo muy  famoso  por  su  capacidad  de  sanar  a  multitudes  de  enfermos,  tanto  que  llegó  a  ser considerado  santo.  Después  de  la  muerte  de  Fidencio,  se  difundió  la  creencia  de  que  su espíritu se seguía encarnando en algunos devotos (llamados “materias” o “cajitas”) para seguir  con  su   labor  de  curandero.  Después  del   fallecimiento  del   líder,  la  principal preocupación de los discípulos fue hacerse cargo de la rutinización de su carisma (Zavaleta, 1998,  p.  108). Entre  sus  seguidores  surgieron  dos  grupos,  quienes  entraron  pronto  en conflicto porque ambos querían ser reconocidos como los solos que tuviera la autoridad de establecer la autenticidad de las “materias”: el  primero,  conformado  por  las  personas  más cercanas al Niño Fidencio en vida; y el segundo, liderado por Fabiola, la hija del amigo/padre adoptivo de Fidencio y su esposo Eliodoro (Bromley y Phillips, 2016, pp. 7-8). Este último fue el grupo que, con el tiempo, ganó la lucha, terminando por ser aceptado por la mayoría de los devotos y llegando a crear la Iglesia Fidencista Cristiana, reconocida por el Gobierno mexicano  en  1993. 

Rápidamente,  la  devoción  popular  hacia  el  “Cristo  de  Espinazo” (Graziano,  2007, p.  195;  Bromley  y  Phillips,  2016,  p.  9)  se  difundió  en  todo  México  y, también, en Estados Unidos, sobre todo en aquellas ciudades en las cuales se concentran las principales comunidades latinas (Bromley y Phillips, 2016, p. 7). Espinazo se ha convertido ya, desde hace varios años, en la “Tierra Santa”, en la meta de peregrinaje que las materias (y, posiblemente, todos los devotos) tienen que visitar por lo menos una vez al año (Bromley y Phillips, 2016, p. 6). Es justamente en Espinazo, donde los devotos practican los principales rituales colectivos de la devoción y, sobre todo, donde realizan sus mandas.  En  cuanto  a  la  cuestión  identitaria,  es  interesante  destacar  que  la  mayoría  de  los devotos del Niño Fidencio se considera católica, a pesar de que la iglesia católica nunca ha reconocido  a  Fidencio  como  santo,  por  varios  motivos.  Entre  los  más  importantes,  vale  la pena recordar los siguientes: primero que la iglesia no acepta que Fidencio sea considerado, por sus devotos, como el “Cristo de Espinazo”, porque esa actitud “desvía la atención de Jesucristo a favor del Mesías mexicano” (Bromley y Phillips, 2016, p. 9); en segundo lugar, las  jerarquías  católicas  nunca  han  aceptado  que  Fidencio,  cuando  vivía  en  Espinazo,  haya llegado  a  administrar  los  sacramentos  (celebró  confesiones,  bautismos,  confirmaciones, comuniones  y  matrimonios),  sin  ser  ordenado.  Como  consecuencia  de  esa  situación conflictiva,  la  iglesia  católica  ha  prohibido  las  imágenes  de  Fidencio  en  las  iglesias  y  ha llegado a impartir instrucciones, en las varias parroquias presentes en el territorio mexicano, de cómo “limpiar” las congregaciones de las creencias y rituales fidencistas (Bromley  y Phillips,  2016,  p.  9). Si  a  lo  anterior  se  agrega  la  pretensión  de  la  iglesia  católica  de representar  la  única  voz  legitimada,  en  el  discurso  público6,  mediático  y  no,  para  decidir, entre otras cosas, quién puede ser santo y quién no, se entiende la complejidad de la situación arriba descrita. Es importante destacar ese conflicto porque, en un país como México, en el cual “persiste una posición privilegiada para la religión católica y su jerarquía, y prevalece un fuerte vínculo entre nacionalismo y catolicismo” (De la Torre, Gutiérrez Zuñiga, 2014, p. 167),  los  grupos  religiosos minoritarios  como  el  fidencismo son  vistos,  por  las  jerarquías católicas, por muchos católicos, por los medios masivos de comunicación, y estratégicamente por  algunos  políticos, como  una  posible  amenaza  para  la  pretendida  unidad  católica  del pueblo  mexicano. Consecuentemente, el conflicto con  la  iglesia católica puede representar uno  de  los  elementos  principales  capaces  de  dar  cuenta  de  algunas  de  las  formas  de intolerancia  existentes,  en  nuestro  país,  hacia  esa  devoción,  tanto  en  las  relaciones  cara-a-cara como en los medios masivos de comunicación.

Después  de  esa  breve  inmersión  en  las  principales  características  e  historia  de  la devoción, en el próximo apartado describiré el método y las técnicas utilizados para realizar la investigación de campo.  Nota metodológica  El  enfoque  metodológico  de  la  investigación  es  de  tipo  cualitativo  (Silverman  y Marvasti 2008)7. Eso implica, con respecto al alcance de los resultados, que el objetivo final de este estudio no es producir generalizaciones estadísticas, sino construir clasificaciones y tipologías (Corbetta 2007, pp. 40-61). En cuanto a la recolección de la información, iniciada en diciembre de 2017 y terminada en junio de 2018, vale la pena recordar que el corpus está constituido por 89 notas disponibles en línea8: 73 en sitios de noticias de Coahuila9 y 16 en sitios nacionales10.  Para  construirlo, he buscado  notas  sobre  la  devoción  hacia  el  Niño Fidencio en todos aquellos diarios, nacionales y de Coahuila, que tuvieran un sitio web y un archivo en línea cuya extensión temporal fuera suficientemente amplia (más específicamente, que  abarcara  un  periodo  de  diez  años:  desde  2008  hasta  2018)11.  Además,  he  realizado también  una  búsqueda  en  Google  noticias  y  he  activado  una  alerta  de  Google  relativa  a  la devoción. El resultado final de estos tres métodos de búsqueda son las 89 notas encontradas en las cuales se menciona la devoción hacia el Niño Fidencio, en algunos casos como única forma de  religiosidad  minoritaria y,  en  otros, en  conjunto  con  otras  devociones,  cultos o creencias  religiosas.  Los sitios  de  noticias de  Coahuila  en  los  cuales  he  encontrado  notas sobre el tema objeto de estudio son los siguientes: Coahuila Hoy, el Diario de Coahuila, El Heraldo de Saltillo, El Zócalo de Saltillo, El Vanguardia, El Sol de  la Laguna, El Tiempo, Periódico la Voz, La prensa de Monclova. Mientras que los sitios de noticias nacionales son: Aristegui  Noticias,  El  Universal,  Excelsior,  La  Jornada,  Milenio,  Proceso,  Sin  Embargo, Expreso,  Gaceta,  La  Crónica  de  Hoy.  He  decidido  revisar  tanto  los sitios  de  noticias de Coahuila que los nacionales por los motivos que se mencionarán a continuación. He optado por los sitios de Coahuila por dos razones: primero porque esa investigación se inscribe en un proyecto más amplio, empezado en el 2011, y cuyo objetivo general es detectar, clasificar y  analizar  las  diferentes  formas  de  intolerancia  hacia  las  minorías  religiosas  presentes  en Saltillo  y  Coahuila.  En  segundo  lugar,  porque  la  ciudad  de  Saltillo  representa  una  de  las principales “fortalezas” (Zavaleta, 1998, p. 110) en las cuales se han concentrado, desde su primera  difusión,  las  misiones  fidencistas.  En  la  etapa  inicial  de  la  investigación,  había tomado  en  cuenta  exclusivamente  los  sitios  de  noticias de  Saltillo.  Después  he  decidido revisar, en general, los de Coahuila, para obtener un cuadro más amplio de la cobertura de la devoción (habiendo constatado que hay mucha gente, en Saltillo, que lee diarios que no son específicamente  de  esa  ciudad,  sino  de  Coahuila,  en  el  sentido  que  se  publican  en  otras ciudades del estado). Por la misma razón, es decir para obtener una perspectiva más amplia  a  través  de  la  comparación,  he  decidido  tomar  en  cuenta  también  los sitios  de  noticias nacionales. Antes de enfocar la atención en las técnicas de análisis, vale la pena también destacar que he sido el único involucrado en el desarrollo de las varias fases de la investigación, desde la  recolección  de  la  información,  pasando  por  las  varias  etapas  de  la  codificación  y decodificación de los datos, hasta la interpretación de los mismos. En cuanto a las técnicas de análisis, para estudiar el discurso generado en las notas recolectadas, he utilizado el Análisis Crítico del Discurso. Más específicamente, he utilizado esta técnica para identificar y analizar los “temas” de las notas, tanto en sus titulares como en el contenido (Van Dijk, 1997, p. 33). Cabe mencionar que, en el caso de la devoción hacia el Niño Fidencio, en cuanto devoción popular  minoritaria  y  marginal  y  en conflicto con la religión mayoritaria y hegemónica, el uso de esa técnica resulta ser muy pertinente porque, objetivo principal del Análisis Crítico del Discurso es, justamente “analizar, ya sean éstas opacas  o  transparentes,  las  relaciones  de  dominación,  discriminación,  poder  y  control,  tal como se manifiestan a través del lenguaje” (Wodak, 2003, p. 19).  Antes  de  concluir  ese  apartado,  y  teniendo  en  cuenta  que  el  Análisis  Crítico  del Discurso es concebido tanto como un método (“o teoría del lenguaje”) que como una técnica (Bolívar,  2007,  p.  22),  vale  la  pena  aclarar  que,  en  esa  investigación, ha  sido  utilizado exclusivamente como una técnica, cuya finalidad es analizar contenidos y explicar problemas sociales (y no lingüísticos), enfocando la atención, exclusivamente, en textos escritos, como lo son los periódicos en línea.   Conceptos “orientadores”:  religiosidad  popular, iglesia  católica  y  medios  de comunicación, estigma, identidad deteriorada, imagen  En este apartado definiré los principales “conceptos orientadores” (Blumer, 1986, p. 148) que, en sus varias etapas, han guiado la investigación.  Siendo la devoción hacia el Niño Fidencio una forma de expresión de la religiosidad popular, vale  la  pena  empezar,  justamente, con este  concepto. En  ámbito  sociológico,  es sobre todo a partir de los años setenta del siglo XX que se empieza a reflexionar sobre esta temática12,  con  el  objetivo  de  definir  qué  es  popular. En  estos  primeros  estudios, algunos autores sostenían que había que interpretar el término popular de manera ideológica, es decir como  una  forma  de  religiosidad  utilizada  por  las  clases  subalternas  para  oponerse  a  las hegemónicas. Después, para finales de los años ochenta del siglo XX, empezó a prevalecer otra postura, inaugurada por Enzo Pace (1987), el cual argumentó que se tenía que abandonar la idea de una religiosidad popular entendida como la religión de las clases subalternas, para pasar a una definición en la que fuera interpretada como una estrategia, subjetiva o colectiva, de “reducción de la complejidad”, frente a un sistema social, como el moderno, caracterizado por la pérdida de un centro unificador, por la aparición de nuevas formas de discriminación y por una tendencia hacia la progresiva corrosión de las barreras que separan las diferentes clases sociales (Pace, 1987, p. 9). Tomando como punto de partida la propuesta de Pace, y uitlizando  una  definición  más  reciente  de  este  mismo  autor,  en  el  presente  texto,  por religiosidad popular entenderé aquel tipo de religiosidad que, en una sociedad determinada, se hace cargo del “exceso de sentido que un sistema de creencias institucionalizado no logra mantener adentro de las fronteras de sus propios códigos simbólicos” (Pace 2014, p. 53). Es decir, una forma de expresión de la religiosidad que se caracteriza, sobre todo, por surgir y ser administrada  por los  mismos  creyentes, sin  intermediarios. Además,  generalmente,  se expresa  de  manera  muy  sincrética  (De  la  Torre  2012,  pp.  509.  En  ella, el  devoto tiende  a establecer, con el santo, una relación de tipo autónomo y personal, casi familiar (Gruzinski, 1990) y, al mismo tiempo, de tipo contractual (Ramírez,2004, p. 36). Es importante también delinear, aunque brevemente, la postura de la iglesia católica mexicana, con respecto al uso de los medios masivos de comunicación. Como destacado por Reyna Ruiz (2015, p. 281), ésta ha sido, y sigue siendo, de tipo instrumental, en el sentido que la iglesia católica, “por una parte reconoce que los medios son necesarios, pero por otra que es imprescindible vigilarlos y regularlos para que nos sean manipulados” (p. 281). Según Masferrer  Kan  (2009,  p.  98),  a  pesar  de  que  la  legislación  mexicana  prohíbe  a  las  iglesias poseer y administrar medios de comunicación, en estos últimos, de igual forma, se abordan temáticas de índole religiosa. Según el antropólogo mexicano (Masferrer Kan, 2009, pp. 99-100), esta prohibición afecta más a las minorías religiosas que a la iglesia católica, porque, teniendo  en  cuenta  que  la  mayoría  de  los  medios de  comunicación  mexicanos  está  en  las manos  de  propietarios  católicos,  o  dependen  de  grandes  anunciantes  que  apoyan  al catolicismo, eso implica que los contenidos católicos prevalecen con respecto a los de otras religiones. Consecuentemente, a la iglesia católica no le interesa poseer medios propios, sino “le conviene mucho más influir sobre los contenidos de los mismos en un espectro que abarca prácticamente la totalidad de los programas existentes” (Maferrer Kan, 2009, p. 100). Y esa estrategia  es  la  que,  en  México, la  iglesia  católica ha históricamente logrado realizar,  para intentar imponer su punto de vista con respeto a varios aspectos de la vida religiosa, política y moral en el país.  Para  interpretar  las  formas  de  intolerancia  que  se  ocultan  en  el  tratamiento desacreditador de la devoción, detectado en algunas de las notas revisadas, he utilizado los conceptos de “estigma” y de “identidad deteriorada”, ambos de Goffman (2010). El primero puede ser definido como: “un atributo profundamente desacreditador” del otro, del diverso. Quienes  deciden  que  el  atributo  X  es  desacreditador son,  obviamente,  las  mayorías,  los “normales”. En otras palabras, el estigma designa, en una cierta comunidad, a la persona (o al grupo) portadora de una diferencia considerada como “anómala”, “mala” (Taguieff, 1999, p. 67). Ese atributo representa el inicio de un proceso, cuyo objetivo final es la construcción de una identidad, justamente, deteriorada. Goffman aclara que: “Basándonos en el defecto original [el estigma], tendemos a atribuirle [a la persona estigmatizada] un elevado número de imperfecciones” (Goffman, 2010, p. 17). El conjunto de imperfecciones que se atribuyen al estigmatizado, conforma su identidad deteriorada. Tomando como punto de partida la idea según  la  cual  la  identidad  es  una  entidad  relacional  (Barth,  1976),  en  el  sentido  de  que  se construye en  las  interacciones, es posible sostener que la  identidad (colectiva e  individual) es siempre un compromiso entre asignación (hetero-identidad) y afirmación (auto-identidad). Una  de  las  dos  puede  prevalecer  de  acuerdo  con  la  situación  relacional,  es  decir  como consecuencia  de la  relación  de  fuerzas  simbólicas  o  reales  que  existe  entre  los  grupos  en contacto (Cuche,  1999,  p.  110). En  el  caso del grupo estigmatizado,  obviamente,  tiende  a prevalecer la hetero-identidad, o la identidad deteriorada, es decir la identidad que el grupo hegemónico  asigna  al  minoritario. Estoy  consciente de que  Goffman no  aplicaba  los conceptos  arriba  mencionados  a  grupos  o entidades  abstractas como,  en  nuestro  caso,  el fidencismo.  Sin  embargo,  creo  que  es  posible  y  pertinente reinterpretar  y extender  la intención  inicial  de  estos  conceptos  y  abarcar  también entidades abstractas y sujetos colectivos,  sobre  todo  pasando,  como  lo  haré  a  continuación,  del  concepto  de  identidad  a aquel de imagen. La  imagen puede  ser definida, en  general, como el  conjunto  de:  “valores  que proyecta el hablante en el contacto  comunicativo” (p. 170)  y  que  provoca  efectos  en  el receptor. Esta representa, en realidad, la que podríamos llamar la auto-imagen individual. Sin embargo, según Fuentes Rodríguez (2016, p. 169), existe también la imagen que los demás tienen de uno (imagen pasiva), y que puede ser buena o mala (es decir una imagen que, como en nuestro caso, tiende a “deteriorar” la auto-imagen). Además, entre los diferentes tipos de imagen, según  esta  autora, existen también  las que reflejan el  rol  o función social que el individuo desempeña en  la sociedad,  la de un grupo o entidad colectiva (como, en nuestro caso,  el  fidencismo)  y,  también,  la  imagen  de  entidades  abstractas  como,  por ejemplo, “la imagen de la sociedad” (que, nuevamente, podría aplicar de manera pertinente en el caso de la devoción hacia el Niño Fidencio). La imagen se parece mucho al concepto de identidad, pero,  con  respecto  a  este  último,  la  primera  es  múltiple, más  variable  y  más  ligada  a situaciones  contingentes  (Fuentes  Rodríguez,  2016, p. 172),  como  en  el  caso  de  las identidades representadas en los medios masivos de comunicación.  Antes de concluir este apartado, vale la pena destacar por lo tanto que, en el presente texto, utilizaré las categorías analíticas desarrolladas por Goffman para referirme tanto a los individuos  (los  devotos  del  Niño  Fidencio)  como al sujeto abstracto  y colectivo  (el Fidencismo), sintetizando esas  dos  tipologías a  través  del concepto  de  imagen y  de  sus derivados, es decir: la auto-imagen y, sobre todo, la hetero-imagen o imagen pasiva. Después  de  haber  definido  los  conceptos  básicos  que  han  guiado  el  proceso  de investigación, vamos ahora a presentar los resultados.

Resultados

La hetero-imagen de la devoción, en las notas con tratamiento desacreditador.  Este   apartado   está   dividido   en   dos   partes.   En   la   primera,   utilizando   un   enfoque principalmente descriptivo, presentaré algunas tendencias cuantitativas del fenómeno objeto de estudio, mientras que, en  la segunda parte, a través de la  interpretación cualitativa de  la información  recabada,  intentaré  reconstruir una  aproximación  a la  imagen  de  la  devoción hacia  el  Niño  Fidencio, que  se  difunde  en  aquellas  notas  en  las  cuales  la imagen  de  la devoción viene desacreditada.  Vamos  a  empezar  con  la  primera  parte,  recordando  que  el  primer  dato  cuantitativo que vale la pena destacar tiene que ver con la diferente cantidad de notas, encontradas en los sitios de noticias locales y nacionales, que se enfocan en la devoción: 73 notas en los sitios de Coahuila y 16 en los nacionales. En los sitios nacionales, la devoción viene mencionada sólo  un  22%  de  las  veces  que  aparece  en  los  locales.  Ese  dato  se  explica,  probablemente, teniendo en cuenta el criterio de selección de las noticias de la “cercanía”, según el cual las noticias “deben reportar cuestiones o sucesos cercanos a la gente” (Harvard, 2014, p. 149) geográfica, cultural o psicológicamente.  Otro dato interesante tiene que ver con cuáles son las temáticas y  los  formatos en los que se enfocan las notas analizadas y con qué frecuencia aparecen en los sitios de noticias. Ese dato es sintetizado en las siguientes dos tablas:  Tabla 1: Temas y formatos de las notas locales  Temas y formatos Frecuencia Porcentaje Notas informativas (sobre festejos en Espinazo en marzo y octubre) 22 30.13% Reportaje   (reconstrucción   de  la  historia  del   Niño   Fidencio   y/o   la devoción) 19 26.02% Notas informativas (en las cuales la devoción no es el tema principal) 11 15.06% Espectáculos  y  cultura  (conferencia,  documental,  serie,  película  o  libro dedicado al Niño Fidencio) 9 12.32% Entrevista a prelado de la iglesia católica o pastor cristiano o en la cual se da espacio a opiniones de la iglesia católica 6 8.21% Entrevista a devoto/materia del Niño Fidencio 3 4.10%

Editorial 3 4.10% Total  73 100 Fuente:  Elaboración del autor.    

 Tabla 2: Temas y formatos de las notas nacionales  Temas y formatos Frecuencia Porcentaje Espectáculos  y  cultura  (conferencia,  documental,  serie, película  o  libro dedicado al Niño Fidencio) 8 50.00% Reportaje (reconstrucción de la historia del Niño Fidencio y/o la devoción) 5 31.25% Entrevista a prelado de la iglesia católica o pastor cristiano o en la cual se da espacio a opiniones de la iglesia católica 3 18.75% Editorial 0 0% Entrevista a devoto/materia del Niño Fidencio 0 0% Notas informativas (sobre festejos en Espinazo en marzo y octubre) 0 0% Notas informativas (en las cuales la devoción no es el tema principal) 0 0% Total  16 100 Fuente:  Elaboración del autor.   Como se puede notar, hay diferencias significativas entre las dos tipologías de sitios de  noticias.  Mientras  que  en  los sitios de  Coahuila  la  mayoría  de  las notas  halladas se distribuye  entre  aquellas  dedicadas  a  los  festejos  de  cada  año  en  Espinazo  y  los  reportajes sobre la devoción (juntas alcanzan el 56.15%); en los sitios de noticias nacionales, el 50% de las notas encontradas se concentra en el rubro de espectáculos y cultura, es decir notas que abordan  la  devoción  como  un  tema  secundario,  porque  el  tema  central  es  un  libro,  un documental  (muy  frecuente)  o  una  serie,  dedicados  al  Niño  Fidencio.  Ese  último  dato  es interesante porque refleja cómo, en  la  mitad de  las notas nacionales revisadas,  la devoción no   es   un   tema   de   interés   en   cuanto   forma   de   expresión   de   la   religiosidad,   sino, exclusivamente,  en  cuanto  tema  en  el  cual  se  enfoca  algún  tipo  de  producto  mediático  o cultural. En otras palabras, a la devoción, en esas notas, se le niega su verdadera identidad. Es  también  interesante  destacar la  presencia  de  notas en  la  cuales  viene  entrevistado  un prelado católico (solo en un caso, en  los sitios de noticias de Coahuila, he encontrado una entrevista con un pastor cristiano) o, de alguna  manera, se  le da espacio a  la opinión de  la iglesia católica sobre la devoción hacia el Niño Fidencio, que hacen registrar los siguientes porcentajes: 18.75% en las nacionales y el 8.21% en las locales. Las notas informativas en las  cuales  la  devoción  no  es  el  tema  central  (encontradas  sólo  en  el  caso  de  los sitios  de noticias locales),  tienen  que  ver  con  hechos  de  crónica  en  los  cuales  están  involucrados devotos del Niño Fidencio, como, por ejemplo, un accidente en carretera de devotos que iban a Espinazo o un incendio de una casa en Saltillo debido a una veladora en un altar dedicado al  Niño  Fidencio,  etc.  En  ambos  tipos  de sitios  de  noticias,  además, aparecen reportajes dedicados a la devoción, con los siguientes porcentajes: 26.02% en el caso de los locales y 31.25% en los diarios nacionales14.  Pero  ¿en  cuántas  de  esas  notas,  nacionales  y  de  Coahuila,  es  posible  detectar  un tratamiento que tiende a desacreditar la devoción? Antes de contestar a esta pregunta, vale la pena volver a recordar que, con el término desacreditar, me refiero a la tendencia a “disminuir o quitar la reputación de alguien, o el valor y la estimación de algo” (Desacreditar, disponible en:  http://dle.rae.es/?id=CLzIxrc)  y  eso  se  puede  lograr,  en  el  caso  específico,  utilizando palabras  que tienden  a  expresar  juicios  de  valor  negativos  sobre  la  devoción  o,  de  manera más  implícita, a  través  de palabras  o  argumentaciones, capaces  de  evocar “alusiones, asociaciones y sugerencias” (Van Dijk, 1997, p. 34) en  la audiencia. Ejemplos de palabras que expresan  juicios  de  valor negativos con  respecto  a  la  devoción  son:  falsa, forma  de fanatismo, forma  de  ignorancia,  sostener  que  los  devotos  son  charlatanes  o  embustes,  etc. Además, la desacreditación, y consecuente construcción de la imagen negativa de la devoción y de los devotos, puede ser lograda sugiriendo, por ejemplo, que su único interés es de tipo económico,  que  es  una  creencia irracional (y  la  católica  no  lo  es) y,  sobre  todo,  peligrosa (para  los  católicos  o  la  gente  en  general),  directamente (utilizando  palabras  como,  por ejemplo, superstición,  secta,  hipnosis) o  en  cuanto  asociada  a  otras  prácticas  mágico-religiosas consideradas, en México, como polémicas (por ejemplo, la devoción hacia la Santa Muerte). Es  igualmente  importante  destacar  que,  en  la  mayoría  de  los  casos,  esas  dos estrategias  de  desacreditación (el  uso  de  palabras  que  expresan  juicios  de  valor  y  las alusiones) tienden a mezclarse y, a veces, a confundirse entre sí.  Con  base  en lo  anterior  y  en la  revisión  realizada,  es  posible  afirmar  que,  en  los diarios  de  Coahuila, el  tratamiento  de  la  devoción  es  desacreditador en 24  notas  de  73 (el 32.87%)15, mientras que, en los diarios nacionales, este tipo de tratamiento viene utilizado en 4 notas de 16 (es decir, el 25%)16. En la siguiente tabla, es posible apreciar una síntesis de esas tendencias:   Tabla 3: Tratamiento desacreditador de la devoción en sitios de noticias nacionales y de Coahuila.

Tipo de sitios Total de notas Notas en las cuales se desacredita la devoción Porcentaje Sitios de noticias de Coahuila 73 24 32.87% Sitios de noticias nacionales 16 4 25.00% Total 89 28 31.46% Fuente:  Elaboración del autor.  Antes  de  continuar,  quiero  aclarar  que  estoy  consciente  de  que  las  notas  con tratamiento desacreditador halladas en sitios de noticias nacionales son muy pocas (porque la devoción, en este contexto, no representa un  fenómeno  interesante por ser minoritaria y por  no  haber casi llamado  la  atención viéndose  involucrada  en hechos  sensacionalistas)  y que,  por  lo  tanto, su  análisis  no  tiene  ninguna  pretensión  de  generar  generalizaciones estadísticas.  Sin  embargo,  creo  que  valió  la  pena  revisarlas  y,  en  el  presente  texto, presentarlas, porque nos pueden ayudar, desde el punto de vista cualitativo, a crear tipologías, obviamente no exhaustivas (sino en continua evolución y revisión), de este tratamiento en el contexto nacional.  Otro aspecto interesante que vale la pena destacar, tiene que ver con el cruce entre notas con tratamiento desacreditador y temáticas/formatos de las notas. En las dos siguientes tablas  he  sintetizado  ese  aspecto,  tanto  con  respecto  a  los sitios de  Coahuila,  como  a  los nacionales:   Tabla 4: Tratamiento desacreditador de la devoción en sitios de noticias de Coahuila desglosado por formato y temáticas  Temas y formatos de las notas Frecuencia Notas en las cuales se desacredita la devoción Porcentaje Entrevista a prelado de la iglesia católica o pastor cristiano o en la cual se da espacio a opiniones de la iglesia católica 6 6 100% Reportaje (reconstrucción  de  la  historia  del  Niño Fidencio y/o la devoción) 19 7 36.84% Notas informativas (sobre festejos en Espinazo en marzo y octubre) 22 7 31.81% Espectáculos  y  cultura  (conferencia,  documental, serie, película o libro dedicado al Niño Fidencio) 9 2 22.22% Notas informativas (en las cuales la devoción no es el tema principal) 11 2 18.18%

Entrevista a devoto/materia del Niño Fidencio 3 0 0% Editorial 2 0 0% Fuente:  Elaboración del autor.   Tabla 5: Tratamiento desacreditador de la devoción en sitios de noticias nacionales desglosado por formato y temáticas Temas y formatos de las notas Frecuencia Notas en las cuales se desacredita la devoción Porcentaje Entrevista  a  prelado  de  la  iglesia  católica  o pastor  cristiano  o  en  la  cual  se  da  espacio  a opiniones de la iglesia católica 3 3 100% Espectáculos y cultura (conferencia, documental,  serie,  película  o  libro  dedicado al Niño Fidencio) 8 1 12.50% Reportaje  (reconstrucción  de  la  historia  del Niño Fidencio y/o la devoción) 5 0 0% Editorial 0 0 0% Entrevista a devoto/materia del Niño Fidencio 0 0 0% Notas  informativas  (en  las  cuales  la  devoción no es el tema principal) 0 0 0% Notas informativas (sobre festejos en Espinazo en marzo y octubre) 0 0 0% Fuente:  Elaboración del autor.   Como probablemente era de esperarse, en el rubro de las “entrevistas a prelado de la  iglesia  católica  o  pastor  cristiano  o  en  la  cual  se  da  espacio  a  opiniones  de  la  iglesia católica”,  el  tratamiento desacreditador,  tanto  en sitios  de  noticias nacionales  como  en locales, alcanza el 100%. Ésas son notas en la cuales el reportero entrevista a un prelado de la iglesia católica, quien explica los actos que pueden llevar a un creyente a ser poseído por el demonio, mencionando, entre esos actos, el ser devoto o materia/cajita del Niño Fidencio. Otro dato interesante, específicamente con respecto a los sitios de noticias de Coahuila, es que, tanto  en  los  reportajes  sobre  la  devoción  como  en  las  noticias  que  se  enfocan  en  las celebraciones en Espinazo, las notas con tratamiento desacreditador representan alrededor de un tercio del total. En el caso de los sitios nacionales, con respecto a esas dos mismas últimas temáticas,  no  he  encontrado  notas  con  tratamiento desacreditador:  porque  no  hay,  en absoluto, notas dedicadas a los festejos y, en el caso de los reportajes, de

Después  de  haber  mostrado  ese  cuadro  sintético  de  tipo  cuantitativo,  ahora  me enfocaré  en  el  análisis  cualitativo,  con  el  objetivo  de reconstruir  la  imagen de  la  devoción que se propaga en las 28 notas cuyo tratamiento tiende a ser desacreditador. Por motivos de espacio,  a  continuación,  presentaré sólo cuatro ejemplos  de  este tipo  de tratamiento  en  los sitios de noticias de Coahuila y cuatro en los nacionales17. En la siguiente tabla, es posible apreciar los cuatro ejemplos relativos a los sitios locales:  Tabla 6: Ejemplos de tratamiento desacreditador de la devoción en sitios de noticias de Coahuila  Titular Diario y fecha Contenido de la nota Al diablo con las brujas Periódico la Voz/19-10-2017 Nota  sobre  el  uso  de  rituales  mágicos  en  la  sociedad monclovense,  en  la  cual  el  reportero  destaca  que  ha crecido   el   número   de   jóvenes   que   recurre   a   esas prácticas, las cuales son rechazadas tanto por católicos y cristianos,  como  por  “expertos”  en  psicología.  A continuación, algunos fragmentos de la nota: “En pleno siglo  XXI,  la  práctica  de  hechicerías  sigue  siendo  un camino  para  la  salud,  el  dinero,  el  amor  e  incluso la muerte”.  “Los  actos  de  ocultismo  que  se  han  ido posicionando como una de las actividades más comunes de    la    sociedad    monclovense,    continúan    siendo reprobadas  por la  Iglesia  Católica la  Iglesia  Cristiana  y por  las  autoridades  educativas  y  hasta  por  los  mismos expertos en Psicología que aseguran que quienes tienen el   interés   por   la   hechicería   o   brujería   carecen   de educación,  autoestima  y  madurez.  La  lectura  de  cartas por medio del tarot, consulta con brujas de magia blanca y negra o videntes, la adoración a la Santísima Muerte, al “Niño Fidencio” y el manipular Fidencio objetos que hagan  contacto  con  espíritus  como  la  “ouija”  han incrementado su demanda y la población se ve cada vez más atraída hacia estas acciones”. 

Espinazo,  Nuevo  León: epicentro de desahuciados El Zócalo Saltillo/20-10-2016 En  esa  nota,  se  describen  los  festejos  en  Espinazo.  El reportero  tiende  a  destacar,  varias  veces,  la  dimensión económica  del fenómeno, sosteniendo que: “Y es que gran parte de los asistentes cuyas edades son inferiores a los 40 años de edad, acuden de “shopping”, realizando compras de dulces, artesanías, ropa y juguetes típicos de algunas regiones del interior del país”; y, más adelante: “Este día la comunidad lucirá otro aspecto, atrás quedó la actividad  con  ventas de  platillos regionales, renta  de cajones de estacionamiento y todo cuanto se pueda hacer por la conquista de algunos pesos, por eso dicen que es innegable   que   el   milagro   en   estas   fechas   sea   la reactivación económica temporal”. Además, el reportero sostiene que: “El “Fidencismo” es superstición popular, mito, hipnosis, semireligión, todo un fenómeno cultural que surge a partir de la necesidad de aliviar males físicos, mentales y espirituales. Advierte pastor de brujos fidencistas El Zócalo Saltillo/26-07-2012 Nota en  la  cual un  pastor  cristiano,  entrevistado  como “experto”, expresa su opinión con respecto a la devoción hacia  el  Niño  Fidencio. El  periodista escribe que: “El pastor dijo que la gente no debe creer en estos embustes, cuando  Fidencio  vivió  hizo  muchos  milagros,  pero murió y después de eso, él no puede regresar. La gente no se debe dejar engañar por estos falsos profetas como lo dice la Biblia”. Niño Fidencio ganancias y tradición El Zócalo Saltillo/11-03-2012 En   la  nota   se   describen  los   festejos   en   Espinazo, destacando  como  casi  única  dimensión  de  la devoción, el   aspecto   económico: “El  Ejido  Espinazo  se  ha convertido en un importante lugar turístico que les deja importantes  ganancias.” Además,   más   adelante,   el reportero  sostiene  que: “en el mes de marzo y octubre hacen que este municipio se llene de fanáticos y turistas; sin  embargo  éste  que  fuera  un  gran  ejido  ahora  es  un lugar de atracción de visitantes”. Fuente:  Elaboración del autor.    Para analizar las notas arriba mencionadas (y también las nacionales, que veremos a  continuación),  adaptaré,  a  mi  objeto  de  estudio,  una propuesta  de  interpretación  de  los autores Castellanos Guerrero, Gómez Izquierdo y Pineda Castillo (2007, p. 309), los cuales identifican tres mecanismos (con diferentes funciones) en las representaciones del indígena en  la  prensa  mexicana:  1)  el  mecanismo de  encuadramiento,  que  tiende  a  sugerir a  la audiencia en qué sujetos fijarse y qué se debe de ver en ellos; 2) el mecanismo de colocación, que  tiende  a  sugerir  las  características  (negativas)  de  un  grupo  minoritario,  para  atribuirle una  identidad  o,  mejor  dicho,  una  heteroidentidad18 (Cuche,  1999,  pp.  112-113);  3)  el mecanismo para orientar la acción del poder, que sugiere qué hay que hacer con el grupo en cuestión (por ejemplo, castigarlo, controlarlo, educarlo, eliminarlo, etc.).

Con base en lo anterior, en el primer ejemplo es evidente sobre todo el mecanismo de colocación, en cuanto el reportero sugiere que la devoción hacia el Niño Fidencio, junto con  otras  devociones  y  prácticas mágico-religiosas, es una de esas formas de “hechicería” que  llevan  “incluso a  la  muerte”, que “son reprobadas por la Iglesia Católica  la Iglesia Cristiana y por las autoridades educativas y hasta por los mismos expertos en Psicología”, los cuales sostienen que las personas que las practican “carecen de educación, autoestima  y madurez”. Aquí la desacreditación de la devoción se da, entre otras cosas, por “contigüidad”, o “asociaciones de ideas” (Van Dijk, 1997, p. 34), en  el  sentido  que  el fidencismo  viene comparado  con  la  práctica  de  la  ouija,  con  la  lectura  de  cartas  por  medio  del  tarot,  con  la brujería  y,  sobre  todo,  con “la adoración a la Santísima Muerte”,  una  de  las  devociones consideradas  más  peligrosas19 y  polémicas  en  México. El  objetivo  final  de  la  nota  es deslegitimar (Chilton & Schäffner, 2008, p. 306) todas estas devociones y prácticas mágico-religiosas y,  entre  ellas, aquella  dedicada  al Niño  Fidencio,  destacando  que son peligrosas (¡pueden llevar a la muerte!), y que no son aceptadas (y, por lo tanto, tampoco legitimadas) por las instituciones religiosas (hegemónicas) y científicas. Además, cuando se sostiene que las  personas  que  las practican “carecen de educación, autoestima y madurez”, se tiende a ofrecer  a  la  audiencia  el  perfil,  deteriorado,  de  los  devotos. En  la  parte  final  de  la  nota,  es posible  identificar  también  el  mecanismo  de  orientación  de  la  acción,  cuando  el  reportero menciona que si algún estudiante, en las escuelas de Monclova, fuera sorprendido realizando estas prácticas mágico-religiosas, será canalizado con un psicólogo. En la segunda nota, en cambio,  parece  funcionar,  principalmente,  el  mecanismo  de  encuadramiento, en  el  sentido que el reportero concentra mucho la atención en el aspecto económico de la devoción, casi fuera el único. En este caso, entonces, el mensaje que se quiere transmitir es que la devoción no  es  tanto  un  fenómeno  religioso,  sino un negocio  cuyo objetivo  principal  es  de  tipo económico. De  hecho, el  reportero sostiene, sin citar la fuente, que “por eso dicen que es innegable que el  milagro en estas fechas sea  la  reactivación económica temporal” de  la comunidad  de  Espinazo  y  no  los  milagros  de  sanación que,  por  ejemplo, mencionan  sus devotos. En otras palabras, es una manera sutil e implícita de ocultar (y en el discurso negar) los  milagros  que  reportan  los  creyentes (sosteniendo que “EL milagro” es la reactivación económica  de  la  comunidad). Además,  cuando  define  el  fidencismo  como  “superstición popular,  mito,  hipnosis,  semireligión”,  tiende  a  deslegitimar  la  devoción  utilizando  el mecanismo  de  colocación, llegando  a  sugerir  que  es  una  falsa  creencia  (en  cuanto  mito  y semireligión), que es irracional (en cuanto superstición20) y que sus devotos actúan sin pensar y  sin  voluntad  propia,  como  lo  haría  una  persona  hipnotizada. Es  interesante  destacar  que este último atributo recuerda las acusaciones de lavado de cerebro (Beckford, 1999, p. 104) que difundían los medios masivos de comunicación, en los años Ochenta del siglo XX, para desacreditar a los nuevos movimientos religiosos, enfatizando nuevamente, entre otras cosas, su peligrosidad. En la tercera nota, en la cual viene entrevistado un pastor cristiano (es decir, el representante de otra religión minoritaria en el país), prevalece nuevamente el mecanismo de  colocación,  en  cuanto  el pastor  sostiene  que  la  devoción  hacia el  Niño  Fidencio es  un engaño, porque, según su opinión, es cierto que Fidencio fue un gran curandero cuando vivió, pero es falso que el espíritu del “Cristo de Espinazo”, después de su muerte, pueda volver al mundo  y  reencarnarse  en  sus  devotos para  seguir  curando. Por  lo tanto,  quién  sostiene  (es decir  todos  los  devotos, definidos como “falsos profetas”) que Fidencio siga sanando a la gente a través de las “cajitas” y las “materias”, está mintiendo. Entonces,  también  en  este caso, el objetivo final del discurso del pastor, y consecuentemente de la nota, parece ser el de deslegitimar  la devoción  y  los devotos del Niño Fidencio (esta vez, de manera específica), sosteniendo que sus creencias son falsas y el fruto de un engaño. En la última nota, como en la  segunda,  funcionan  tanto  el  mecanismo  de  encuadramiento  como  el  de colocación.  El primero, en cuanto el reportero tiende a destacar (desde el titular)  la dimensión económica de la devoción como si fuera la única. Espinazo viene visto como “un lugar turístico” y no, como debería de ser, como un  lugar de culto. Y, a través del  mecanismo de colocación,  la nota define a los devotos como “fanáticos y  turistas”. El término “turista” sugiere que  el interés  de  estas  personas  no  es  de  tipo  religioso  y,  por  lo  tanto,  ofusca,  nuevamente,  la naturaleza misma de la devoción. “Fanáticos”, en cambio, no excluye la dimensión religiosa del fenómeno, pero vale la pena recordar que, históricamente, este término ha sido utilizado por  las  jerarquías  católicas  con  una  acepción  negativa,  tanto  en  Europa  como,  después, durante  la  colonización  en  América  Latina,  para  referirse  a  las  formas  de  religiosidad preexistentes a su afirmación que no se dejaban englobar por la nueva religión. Tanto que, hoy en día, el significado de esta palabra hace referencia a aquellas  formas de religiosidad que se  expresan a  través  de  pasiones  y  tenacidad  desmedidas  (Fanatismo,  disponible  en: http://dle.rae.es/?w=fanatismo),  sin  racionalidad  y  control,  para  diferenciarlas – como  lo hacía la persona que por primera vez me invitó a ir a Espinazo – de las formas de expresión de la religiosidad, como el catolicismo, más racionales, respetuosas, civiles.  Vamos ahora a concentrar la atención en las notas halladas en los sitios nacionales. En  este  caso presentaré el  total  de  las  notas  encontradas  con tratamiento desacreditador, recordando además que, de las 4 notas halladas, 3 abordan la devoción hacia el Niño Fidencio junto con  otras  devociones  y  creencias  de  tipo  minoritario. En  la  siguiente  tabla,  he sintetizado los elementos más importantes de estas 4 notas:  Tabla 7: Ejemplos de tratamiento desacreditador de la devoción en sitios de noticias nacionales  Titular Diario y fecha Contenido de la nota Iglesia   emite   lista   de santos que son pirata Excelsior/02-11-2011 En  esa  nota  se  reporta  la  lista  de  aquellos  santos reconocidos por el pueblo que, según la iglesia católica, no  son  realmente  santos.  Entre  ellos,  se  menciona  al Niño Fidencio. En un fragmento de la nota se lee: “Así, se aclara que no pertenecen al selecto grupo de quienes deben  estar  en  los  altares  Jesús  Malverde,  conocido como el “santo de los narcotraficantes”, Juan Soldado, El Niño Fidencio, La Cabora, y mucho menos la Santa Muerte”. He  golpeado  al  diablo  y señalado a los políticos Expreso/12-03-2017 Nota  sobre  el  sacerdote,  David  Martínez  Reyna  (de Tamaulipas)   quien   sostiene   haber   enfrentado   a   las autoridades  para  llevar  agua  a  Jaumave  y  una  carretera hasta  El  Chorrito.  Entre  otras  cosas  el  sacerdote  es exorcista y, con respecto a ese asunto, sostiene que: “Hay prácticas  que  le  abren  la  puerta  del  alma  al  demonio,  la gente  que  tiene  a  la  muerte  como  adoración  y  están adorando al diablo, además las prácticas como la ouija, el tarot, la cura con imanes y el Niño Fidencio”.       Muere el padre David, el exorcista que luchó contra    el    diablo    en Tamaulipas  Gaceta/9-3-2018 Nota  sobre  el  fallecimiento  del  mismo  padre  David, mencionado  arriba.  Describiendo  su  vida,  el  periodista vuelve a recordar que fue exorcista y que: “De acuerdo con el religioso, son campo fértil para recibir la presencia del  Señor  de  las  Tinieblas:  la  devoción  a  la  muerte,  a “Pancho Villa, al Niño Fidencio y a la ouija” Llevan  al   cine  historia del Niño Fidencio El Universal/28-02-2018 Es  una  nota  sobre  un  documental  dedicado  al  Niño Fidencio  que  se  presentará  en  el  festival  del  cine  de Guadalajara.  El  periodista,  para  referirse  a  la  devoción, utiliza el término “secta”.  Fuente:  Elaboración del autor.  En la primera nota se aprecia, principalmente, el uso del mecanismo de colocación, cuando se sostiene que el Niño Fidencio, junto con otros santos populares no aceptados por la iglesia católica, no es realmente un santo (porque así lo dice la iglesia católica) y que no pertenece “al selecto grupo de quienes deben estar en los altares”. También en ese caso, entonces, el objetivo principal de la nota es deslegitimar las varias devociones minoritarias que se mencionan y, con ella, por contigüidad, también aquella dedicada al Niño Fidencio, representándolas  como falsas  religiones y,  al  mismo  tiempo,  como enemigos (Chilton  & Schäffner, 2008, p. 306) que, según un sacerdote entrevistado como “experto”, “atentan contra los cánones de  la doctrina católica”. También  en  la  segunda  nota,  el  mecanismo principal es el de colocación, en cuanto la devoción hacia el Niño Fidencio, definida junto con otras como una “práctica que abre las puertas del alma al demonio”, viene representada como un fenómeno peligroso. La peligrosidad (sobre todo para los católicos) es una de las estrategias principales utilizadas por los prelados católicos para destacar la imagen negative de la devoción. El estigmatizado es, al mismo tiempo, inferior y peligroso. Como destacado por  Goffman (2010,  p.  17),  el  grupo  hegemónico  llega  a  construir  “una  ideología  para explicar   su   inferioridad   y   dar   cuenta   del   peligro   que   representa   esa   persona   [el estigmatizado]”. Regresando  a  la  nota, es  también interesante  destacar  como  el  reportero tienda a legitimar aún más las palabras del prelado-exorcista, cuando sostiene que, a veces, “inclusive médicos, psicólogos y psiquiatras, le mandan pacientes a los que ellos no les encuentran cura”. El  mismo  mecanismo (el de colocación) tiende a  funcionar en  la tercera nota,  la  cual  se  enfoca  en  el  fallecimiento  del  mismo  padre  exorcista mencionado  en  la segunda. El reportero lo recuerda destacando, nuevamente, su postura con respecto a formas minoritarias de expresión de la religiosidad como “la devoción a la muerte”, a Pancho Villa, al Niño Fidencio y a la ouija, consideradas, por el prelado católico, como un “campo fértil para recibir la presencia del Señor de las Tinieblas”. En este tipo de notas (que he encontrado también  entre  los  periódicos  locales),  en  las  cuales  viene  entrevistado  un  prelado  católico, quien, libremente, emite juicios negativos sobre la devoción, el devoto del Niño Fidencio (y los de las otros cultos mencionados) es convertido en un objeto del poder, en el sentido que es presente en el discurso de la prensa mexicana, pero sólo en cuanto objeto del discurso de un representante de la religión hegemónica en el país. En la cuarta nota, que se enfoca en un documental   dedicado   al   Niño   Fidencio,   como   en   los   otros tres   casos,   se   aprecia principalmente el uso del mecanismo de colocación, en cuanto el periodista, para referirse a la devoción, usa el término secta que, “desde su origen histórico dentro del cristianismo, se utilizó para menospreciar a los herejes y a los que disentían de la verdad única” (Fortuny, 2001,  p.  82).  Además,  en  México,  ese  término  ha  sido  utilizado,  históricamente,  con  una acepción  aún  más  negativa,  para  discriminar  a  los  grupos  protestantes  y,  en  general,  a  los grupos   religiosos   minoritarios   presentes   en   el   país   (Bastián,   1994). La   secta,   muy frecuentemente,  ha  sido  y   sigue  siendo representada,  sobre  todo  en   los   medios  de comunicación,  como un  grupo  peligroso,  tanto  para  la  sociedad  como  para  sus  mismos integrantes. Entonces, nuevamente, el mensaje de la nota parece ser que el fidencismo tiene una naturaleza peligrosa, consecuencia típica de los procesos de estigmatización (Taguieff, 1999, p. 65). Después de haber revisado esos ocho ejemplos, vale la pena sintetizar las diferentes posturas encontradas en todas las 28 notas con tratamiento desacreditador, reconstruyendo la imagen de la devoción en ellas propagada, tanto en los sitios de noticias locales (24) como en  los  nacionales (4).  Vamos  a  empezar  con  las notas locales,  recordando  que  la  imagen negativa  de  la  devoción  en  ellas  difundida  puede  ser  resumida  a  través  de los  siguientes “atributos profundamente desacreditadores”: es una “superstición popular, un mito, hipnosis semireligión”,  una  forma  de  “charlatanería”, se  basa  en  la  “ignorancia”,  es una  “secta religiosa”, un “embuste”, que fomenta la posesión diabólica y que se basa exclusivamente en intereses  de  tipo  económico;  las  cajitas/materias  son “falsos  profetas” y  los  devotos  son “fanáticos”, “ignorantes”, que “carecen de educación, autoestima y madurez” y son guiados por  una  “ciega  adoración”;  Espinazo,  el  lugar  sagrado de  la  devoción,  es  un  “sitio escalofriante”.  En  los sitios  de  noticias nacionales,  en  cambio,  la  cantidad  de  adjetivos  utilizada para abordar la devoción es menor, pero no menos desacreditadora: es una devoción “pirata”, es una práctica “que abre las puertas del alma al demonio” y es “una secta”. Por lo tanto, juntando las posturas encontradas en las 24 notas locales con aquellas de las 4 notas nacionales, se obtiene la imagen de una devoción falsa, irracional y engañosa (son  las  características  que  más  sobresalen:  superstición,  mito,  semireligión,  charlatanería, secta, hipnosis, embuste,  las  materias  son  falsos  profetas),  peligrosa  (sobre  todo  para  los católicos: secta, fomenta la posesión diabólica, Espinazo es un sitio escalofriante), para gente fanática, ignorante e  incapaz  de  pensar  por  su  propia  cuenta (ciega  adoración, hipnosis, ignorantes, sin educación, forma de fanatismo).   A  manera  de  conclusión: urgencia  del  pasaje  de  la  diversidad  al  pluralismo religioso, en el contexto socio-religioso mexicano  En este último apartado, propondré una breve síntesis de los puntos más importantes abordados en el artículo. En  la  introducción,  después  de  haber  destacado  la  relevancia  académica  de  la investigación en la cual se enfoca el presente trabajo, he reconstruido, brevemente, la historia y características de la devoción objeto de estudio. En esta reconstrucción, entre otras cosas, ha  sido  muy  importante  subrayar  la  percepción  negativa  que  la  iglesia  católica  tiene  de  la devoción hacia el Niño Fidencio, así como su pretensión a normar el discurso público, tanto mediático  como  no  mediático,  con  respecto  a  varios  temas,  de  orden  moral,  político y teológico, en cuanto  esa  actitud  puede  representar  una  de  las  posibles  explicaciones21 (obviamente, entre otras) de las formas de intolerancia en su contra, tanto en las interacciones cara a cara como en los medios masivos de comunicación.  Con respecto a las formas de intolerancia en los medios masivos de comunicación, y empezando por los datos cuantitativos, vale la pena recordar que en el 31.46% (alrededor de un tercio del total) de las notas revisadas (nacionales y de Coahuila), se tiende a difundir una imagen deteriorada, y generadora de estereotipos22, de la devoción y los devotos del Niño Fidencio. A veces el tratamiento desacreditador es bastante abierto y directo, otras veces es más velado, pero no menos efectivo. En los sitios de noticas locales, las notas con tratamiento desacreditador representan  el  32.87% (24  notas) de  las  encontradas,  mientras  que  en  los nacionales  el 25% (4  notas).  Tanto  en  los sitios  de  noticias de  Coahuila  como  en  los nacionales, el 100% de notas con tratamiento desacreditador se encuentra en las entrevistas a prelados católicos (como mencionado arriba, sólo en un caso, entre las notas locales, he  encontrado una entrevista a un pastor cristiano), que describen la devoción como una práctica peligrosa que puede conducir al infierno o a la posesión diabólica. En ese sentido, se tiende a  confirmar  una  tendencia,  ya  encontrada  en  una  precedente  investigación  (Gervasi,  2017 b)23 con  respecto  a  la  devoción  hacia  la  Santa  Muerte,  que  parece  caracterizar  la  prensa, nacional  y  local,  en  México:  es  decir  la  posibilidad,  concedida  a  los  representantes  de  la religión hegemónica en este país, de opinar libremente, en cuanto “expertos”, sobre las demás religiones, en lugar de entrevistar a académicos o profesionales de otro tipo. En los sitios de noticias de  Coahuila,  además  que  en  esas  entrevistas  con  “expertos”,  el  tratamiento desacreditador  de  la  devoción tiende  a  concentrarse  entre  las  notas  informativas  sobre  los festejos en Espinazo y los reportajes dedicados a la historia del Niño Fidencio o a la devoción. Otro dato interesante que vale la pena recordar con respecto a los sitios de noticias nacionales, es que  la  mayoría (el 50%) de notas en  las cuales se aborda  la devoción tiene que  ver con libros, documentales o series que se enfocan en ella. En otras palabras, son notas en las cuales la  devoción  no  viene  tratada  en  cuanto  forma  de  expresión  de  la  religiosidad,  es  decir  en cuanto  fenómeno  religioso,  sino  como  producto  mediático  o  cultural,  negando,  así,  su verdadera  identidad. Vale  la pena destacar, una vez más, que estos datos cuantitativos, por su muy reducido tamaño, sirven exclusivamente como punto de partida, como contexto de referencia útil para, después, poder ubicar y analizar la información de tipo cualitativo.  Con  respecto  a  la  interpretación  cualitativa,  la  imagen  de  la devoción  que  viene propagada en las 28 notas con tratamiento desacreditador encontradas en los sitios de noticias nacionales (4  notas) y  locales (24 notas),  se puede  sintetizar  a  través  de  los  siguientes atributos negativos: engañosa, irracional, peligrosa y para gente fanática, sin voluntad propia e  ignorante.  Esa imagen  es  el  fruto  de  tres  mecanismos  que  funcionan  en  conjunto en  las notas con   tratamiento   desacreditador de   los   diarios   revisados:   el   mecanismo   de encuadramiento,  el  de  colocación (principalmente) y  el  mecanismo  de  orientación  de  la acción.  El  resultado  final  es  la  construcción  (y  difusión),  en  torno  a  la  devoción,  de  una hetero-imagen  “deteriorada”, cuyas  principales  características (las  “imperfecciones”  que menciona Goffman) son las que he destacado arriba. Antes de concluir, vale  la pena  intentar responder a la siguiente pregunta: ¿cuáles son  las causas de ese tipo de tratamiento24? Para poder contestar esa pregunta, creo que lo más  pertinente será enfocar  la  atención,  en  una  futura  investigación,  en  el  emisor y  en  el newsmaking,  es  decir  en los  productores  de  esas  noticias y  en  los  mecanismos  que caracterizan el proceso de producción, con el objetivo de entender cuáles son los motivos que los  llevan  a  tratar25 ciertos  temas  con  una  actitud  que  tiende  a  difundir estereotipos y  a estigmatizar el Otro, como en el caso de la devoción hacia el Niño Fidencio. Sin embargo, la hipótesis  de  esos  futuros  estudios  podría  surgir  de  las  breves  reflexiones  sobre  ese  tema, basadas  en algunas  características  típicas del  contexto  socio-religioso  mexicano,  que presentaré a continuación. En una sociedad en la cual, como mencionado en la introducción, la religión católica y sus jerarquías siguen teniendo una posición privilegiada (De la Torre, Gutiérrez Zuñiga, 2014, p. 167), y el catolicismo tiene que ver con algo más que una mera cuestión  religiosa,  en  el  sentido  que  representa  un  punto  de  referencia  identitario  del mexicano en general, religioso  y no religioso, los otros, los diferentes,  muy a  menudo son vistos como una amenaza. Esa postura, a veces, se refleja también en los medios masivos de comunicación, que, muy frecuentemente, a través de sus contenidos, tienden a legitimar las posturas de los grupos hegemónicos en una determinada sociedad (Wieviorka, 2009, p. 147). En México, con respecto a la cuestión religiosa, eso se traduce en una tendencia a apoyar, legitimar  y  reforzar  la  identidad  católica  en  contra  de  las  minorías,  en  contra  del  diverso. Entonces,  concluyendo,  como  ya  lo  he sugerido  en  otro  texto  (Gervasi,  2017  a)26,  para superar  esa  situación  creo  que,  en  el  contexto  socio-religioso  mexicano,  se  necesita, recuperando  una  importante  distinción  planteada  por  James  Beckford,  el  pasaje  de  la diversidad religiosa27 – que es un concepto descriptivo  y tiene que ver simplemente con la presencia,  en  un territorio,  de  varias  opciones religiosas  (Beckford,  2008,  pp.  83-86)   – al pluralismo religioso (Beckford, 2014, p. 22), que consiste, en cambio, en una actitud positiva, en una determinada sociedad, hacia esa diversidad de opciones, tanto en ámbito político que, sobre todo, en el cultural. 

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Notas 1 Tomando como punto de referencia el concepto de tolerancia, definido como: “la elección deliberada de no interferir en conductas y creencias, estilos de vida y comportamientos, que uno desaprueba” (Karstedt, 2009, p. 5020), con el término intolerancia, en cuanto versión negativa de la tolerancia, entenderé, entonces: “la elección deliberada de interferir en conductas y creencias, estilos de vida y comportamientos, que uno desaprueba”.

2 Saltillo  es  una  ciudad  del  norte  de  México,  capital  del  estado  de  Coahuila,  que,  en  ámbito  económico,  se caracteriza por la presencia de un ámbito industrial muy desarrollado, principalmente en el sector automotriz. En cuanto a la dimensión religiosa, Saltillo es una ciudad mayoritariamente católica que, sin embargo, ya desde hace varios años, ha visto un importante incremento de las religiones cristianas no católicas (desde el 1950 hasta el 2010, los protestantes y evangélicos han crecido de 7.6 puntos porcentuales, mientras que el porcentaje de católicos  se ha  reducido  de  12.78  puntos).  En  cuanto  a  la  devoción  hacia  el  Niño  Fidencio,  como  ha  sido destacado (Zavaleta, 1998, p. 110), Saltillo representa una de las principales ciudades en las cuales han surgido misiones y comunidades dedicadas al santo de Espinazo. 

3 Prefiero utilizar ese concepto porque es más abarcador del término diario. Hay sitios de noticias que he tomado en  cuenta  (como,  por  ejemplo,  Aristegui  Noticias)  que  no  existen  como  diarios  impresos.  Al  mismo  tiempo quiero aclarar que los sitios tomados en cuenta pertenecen, exclusivamente, a diarios tradicionales con versión web,  y  a  diarios  online  que  reproducen  la  lógica  de  las  empresas  de  noticas  tradicionales,  modificando  su formato.

4 Con ese término, me refiero a la tendencia a “Disminuir o quitar  la  reputación  de  alguien,  o  el  valor  y  la estimación de algo” (Desacreditar, disponible en: http://dle.rae.es/?id=CLzIxrc)                                                             

5 Véanse, por ejemplo: Berlanga, Lara, Ramírez, 1999; Graziano, 2007; Quiros, 199; Zavaleta, 1998; Zavaleta, Salinas, Sams. 2009.

6 En México, esta posibilidad en el espacio público se ha ampliado sobre todo a partir del 2002, cuando la iglesia católica mexicana, respaldada por el poder político (con el Partido de Acción Nacional que gobierna el país), ha empezado a llevar a cabo “una cruzada (…) por confesionalizar el estado laico” (De la Torre, 2008, p. 5).

7 Vale la  pena recordar  que,  como  se  verá más  adelante, he utilizado  también  datos  cuantitativos  para  poder delinear algunos aspectos importantes del objeto de estudio. Sin embargo, el enfoque ha sido siempre de tipo cualitativo,  en  el  sentido  que  he  usado instrumentos  de  investigación  no-estandardizados,  que  el  objeto  de estudio está representado por casos individuales y no representativos estadísticamente, y que, como mencionado en  la  parte  inicial  de  ese  apartado,  el  objetivo  final  de  la  investigación  es  la  construcción  de  modelos, clasificaciones y tipologías (Corbetta 2007, pp. 40-61)

8 He decidido enfocar la atención en la prensa en línea por las ventajas de orden práctico que eso implica: la posibilidad de revisar los archivos con más facilidad y, también, la mayor facilidad de detectar las notas en las cuales viene tratado el objeto de estudio (López Fidanza, 2015, p. 99).

9 Faltan 2 notas de “El Zócalo”, porque en su página web es posible sólo revisar el titular de la nota sin poder acceder a su contenido

10 Faltan 9 notas de “El Norte” y 3 de “El Reforma”, porque en sus páginas web es posible sólo revisar el titular de la nota sin poder acceder a su contenido.

11 Para  determinar  esos  criterios,  me  he  basado  en  un  interesante  antecedente  reciente,  que  se  enfoca  en  la cobertura de diarios argentinos de la devoción hacia San la Muerte (Fidanza, 2015, pp. 90-123). 

12 Véanse, entre otros:  Guizzardi y Prandi, 1981; Nesti, 1974; Prandi, 1977; Prandi, 1983.

13 Deteriorada,  en  el  sentido  de  pasada  a  “un  peor  estado  o  condición”  (Deteriorar,  disponible  en: http://dle.rae.es/?id=Da706vn), con respecto a la identidad que, obviamente, se auto-atribuyen los devotos del Niño Fidencio.

14 Que he distinguido de las notas dedicadas a los festejos en Espinazo, porque en los reportajes no se mencionan las celebraciones que, en aquel año, se realizaron en el lugar de culto de los fidencistas.

15 En el restante 67.13% de las notas, el tratamiento es neutral.

16 En el restante 75% de las notas, el tratamiento es neutral.

17 Por motivos de espacio, no es posible presentar todas las 28 notas con tratamiento desacreditador. Si alguien está interesado en recibir información sobre este aspecto (por ejemplo, la tabla en donde he recolectado  esas notas, destacando los elementos que las convierten en notas que desacreditan la devoción), puede contactarme a mi correo electrónico.

18 En nuestro caso, como mencionado arriba, una hetero-imagen o imagen pasiva.

19 Principalmente, porque viene asociada con el narcotráfico y la delincuencia común.

20 Es interesante recordar que, según la Real Academia Española, el término superstición designa una “Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”, es decir algún tipo de práctica irracional (contraria a la razón) que, al mismo tiempo, no podemos considerar ni siquiera una religión. 

21 Por lo menos puede representar, como se argumentará más adelante en el texto, una hipótesis a verificar en futuras investigaciones.

22 Entendidos  como:  “Imagen  rígida…Idea  fija  estandardizada  asociada  a  una  categoría…modo  de categorización rígido y persistente de este o aquel grupo humano” (Taguieff, 1999, p. 117).

23 Se ha omitido el nombre del autor para no proporcionar esa información a los dictaminadores. De la misma manera, en las referencias finales del artículo, he omitido el autor y el título del artículo. Si el presente texto será aceptado para su publicación, la información será reintegrada, tanto en el texto como en las referencias. 

24 Que, a pesar de que se da “sólo” en la minoría de las notas encontradas, existe.

25 Obviamente, no todos. De hecho, como se ha mencionado, la mayoría de las notas revisadas, en el caso de la devoción hacia el Niño Fidencio, no tiene una postura desacreditadora de la devoción.

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